¿Cómo hago para acostumbrarme a llevar cursos cardio? ¡Comprobado!

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Viernes, 2 de noviembre de 2018 /  14:37 h.


Estamos dominados por la tecnología, el estrés, el apresuramiento de llegar temprano al trabajo y todas estas dificultades no nos permiten llevar un régimen correcto de vida saludable. La tecnología nos mantiene pegados a las pantallas y monitores hasta altas horas de la noche, generando pesadez por las primeras horas matutinas. El estrés recrea en nosotros una suerte de pesimismo, que cae hondo y más hondo, en espirales de desesperación. El apresuramiento oprime a la mente, no la deja pensar con claridad y en consecuencia corta y aniquila nuestros tiempos. ¿Qué debemos hacer para cambiar esta rutina? ¿Nos ayudará el ejercicio matutino?


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¿Quién dice que es fácil romper los moldes y sacarle la vuelta a los hábitos? Nadie. Para adaptarte a los cambios y acostumbrar a tu cuerpo a que luche contra la tecnología, el estrés y el apresuramiento, te recomendamos ejercitarte por las mañanas con nuestros cursos cardio como los Afroaeróbikos, el Fullklore y el Ritmo total. Para conseguirlo, ponemos a tu disposición 5 consejos primordiales.

Piensa en la ley de los 23 días. Mentalízate. Está comprobado científicamente que cuando el ser humano prueba un cambio de hábito, este demora 23 días en adaptarse a nuestras percepciones. Al principio será duro; piensa en que cada parte de tu cuerpo te lo va a agradecer. Una vez que pase ese lapso, ya no te será tan pesado abandonar la cama a las 6 o 7 de la mañana.

Despertarnos bien temprano no es una costumbre corriente en nuestro país.

Usa la alarma. Vas a ver cómo después de esos 23 días de rigor no necesitarás de un reloj despertador. Lo que debes hacer antes de cumplir ese objetivo es usar 3 alarmas. Por ejemplo si queremos despertarnos a las 7 de la mañana es recomendable poner alarmas a las 6:30 a. m., 6:40 a. m. y 6:50 a. m. La primera llamada es solo para abrir los ojos y saber que el día está apunto de comenzar. La segunda vendría a ser como el color ámbar del semáforo: abramos más los ojos y ya empecemos a destaparnos. La tercera es para sentarnos un rato al borde del enmaderado y esperar las 7:00 a. m. Recuerden no levantarse de golpe. Lo que queremos es que esta experiencia sea agradable y nuestro ser lo asimile.

El desayuno motiva. En esta etapa ya estamos totalmente despiertos. Que la primera comida del día sea lo que más nos gusta, así es cómo inconscientemente abandonamos las sábanas para buscar alimento atractivo a los sentidos. Comer eso que excita al paladar nos hace felices. Relacionemos esos alimentos ricos con los beneficios de ver los inicios de las luces solares.

El bienestar se encuentra en lo simple. Tiremos agua suavemente a nuestra cara. Nunca olvidemos que el líquido elemento no solo sirve para despertar y borrar esas ojeras de mala noche, sino que beberla por encima de todo es una prioridad ineludible. No consumamos bebidas energéticas y dejemos que nuestros sistemas se recuperen con el agua y con naturalidad.

Imagínate cumpliendo tu promesa. Proyecta tu mente al final de la meta. Luego de los 23 días no habrá estrés y pesadez que te invada u hospede en tu privacidad. La motivación te eleva a otro nivel y es la que se da uno mismo. “Si he llegado aquí, retroceder no está en mis planes”, debes repetirte como un dogma.