¿Podemos mejorar nuestras interacciones sociales con la danza?

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Miércoles, 24 de octubre de 2018 /  11:16 h.


¿Se han fijado, en estos últimos tiempos, que las personas están más desatentas que nunca? Cruzas el semáforo en verde y aún así te insultan, se te caen las llaves al piso y nadie las recoge, vas a comprar al supermercado y te atienden voces mecanizadas, subes al ómnibus y los cobradores te arranchan el pasaje de la mano. Hay un descontrol evidente en las personas; hablan sin escuchar, se mueven sin mirar (se atropellan como ganado). Se ha perdido la empatía; no nos ponemos del lado de nadie. ¿Cómo es que la danza puede darle una estocada a este mal, cuyas influencias se extienden como virus por toda la ciudad?


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Estamos ante un conjunto de personas que necesitan con suma urgencia exteriorizar sus conflictos interiores. La danza lo permite, sin objeciones. Cuando uno se expresa, se permite un encuentro íntimo con los demás, es así que nos podemos comprender en emociones y pensamientos.

La danza, para nuestros especialistas, es el canal esencial de comunicación entre lo espiritual y lo corpóreo. Sin embargo, esta máxima no se alcanza si solo se practica el arte de movimiento, separado de un sentimiento profundo, una pasión, la liberación de una opresión crónica. El compromiso se firma desde que decidimos explorar nuestro ‘yo’ sin dar marchas atrás. Esta cualidad, de romperse, perjudicará nuestro objetivo: integrarnos a la sociedad, no en palabra, sino en convencimiento meditativo.

La humanización se define en la interacción colectiva de una organización o empresa. Al adolecer de ella, la productividad decae y el trabajo en equipo luce como ausente. La danza nos brinda participación activa, teniendo a cada uno de los miembros como parte importante y trascendental; asimismo, abre brechas de confianza y rompe el hielo.

Por lo expuesto, vemos que la situación de las relaciones entre semejantes tienen toda la chance de dar un giro de 360 grados. Te invitamos a que des el primer paso. El atreverte a colaborar con el bienestar significa expandir la actitud desde el baile.