Democratización cultural: las expresiones que no deben ser calladas

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Miércoles, 7 de noviembre de 2018 /  17:07 h.


Créditos: Película Wiñaypacha, propiedad del autor.

Más de cuatro millones de peruanos se comunican en lenguas indígenas que van sucumbiendo en el tiempo, siendo aplastadas por el idioma español, como si un código de signos escritos o hablados estuviesen por encima de los otros. Si ya conocemos nuestras diferencias, ¿por qué no hacemos nada para unirnos, comprendernos y estudiarnos como sociedad? ¿Cuál es el camino correcto? El horizonte luce brumoso.


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Todo el esfuerzo parte -debería ser así en su concepción- desde el Estado hacia las personas; una vez el mensaje cale en ellas, se puede pensar en un plan de preservación de valores culturales que se muestre en las décadas como algo perenne. Mientras tanto, la ignorancia por el patrimonio material e inmaterial de las diferentes etnias es el principal antagonista. ¿Por qué razón seguimos pensando que las costumbres provincianas son ‘ajenas’ a las nuestras?

Cambiemos la perspectiva por el momento. Ahora pongámonos en los zapatos de ellos. ¿Cómo queremos que ellos también nos comprendan si su acceso a nuestra cultura es nulo? Aquí volvemos al problema del idioma y las oportunidades. Democracia es, entonces, aceptar ademanes, dialectos, textos escritos en lengua original, respeto por la visión de cotidianidad del ser.

El arte, fuente de unión

El cine ostenta un poder artístico que acerca a las comunidades. Recordemos la trascendencia de la película ‘Wiñaypacha’ -postulada por el Perú para participar como ‘Mejor Película Extranjera’ en los Premios Óscar 2019- del director puneño Óscar Catacora, hijo de dos campesinos. Dicho film fue concebido en lengua aymara y trata sobre una pareja de campesinos que esperan incansablemente a su hijo; los temas: la soledad indígena, la migración y la humanización a través de la esperanza.

Pero no todas son buenas noticias si nos referimos al cine nacional. Hace un par de meses, la congresista de Fuerza Popular, María Melgarejo, ha creado un proyecto de ley que busca regular la producción de cineastas peruanos. En él menciona que cualquier apología al terrorismo será censurada al instante de presentarse en concursos que organice el Ministerio de Cultura, sin embargo, no ha sentado las bases con el objeto de calificar a una obra como ‘apologética’.

La postura es tan confusa que muchos realizadores sostienen que esta medida solo busca censurar a aquellos que deseen exponer las crueldades de la época sangrienta del Perú (1980-2000). Películas de la talla de ‘La hora final’, ‘Tarata’ o ‘Paloma de papel’ caerían en este rótulo en el caso de ser actuales.

Memorias arrancadas

Los desastres y el tiempo son inclementes; por lo tanto, necesitamos gestores culturales que tengan un plan de acción para el saneamiento de edificios históricos y complejos arquitectónicos,  ¿Sabían que solo el 1 % de huacas cuentan con un marco legal de investigación al servicio de la comunidad? Por otro lado, yéndonos más lejos, a Ayacucho, el complejo Wari únicamente ha sido excavado al 6 %, ¿qué otros misterios se ocultan entre esas ruinas, nos preguntamos?

Complejo Wari en Ayacucho

Democracia es, entonces, aceptar ademanes, dialectos, textos escritos en lengua original, respeto por la visión de cotidianidad del ser.

Cohesiones como las que se lograron en Huaycán, zona arqueológica de Cieneguilla, son el colofón de un esfuerzo del Estado por poner en valor el patrimonio. No obstante, el complemento de ese rol activo recae también en los individuos que participan voluntariamente en la preservación de estos puntos calientes de historia, enigmas y relieves míticos.

Huaycán, Cieneguilla

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