El Señor de los Milagros y la cultura de la fe

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Jueves, 18 de octubre de 2018 /  16:18 h.


Llegó octubre y, con él, las calles de Lima se apretujan de hábitos morados; las esquinas lucen abarrotadas de vendedores de turrones, estampitas e imágenes del cristo de Pachacamilla. El lienzo de El Señor de los Milagros es retirado en un anda pesadísima, repleta de flores, desde el Monasterio de las Nazarenas como cada 18 de octubre. El pueblo guarda un sumiso silencio, al tanto que el incienso lo envuelve y el letargo de las trompetas lo mece en olas calmas. El Perú también posee una cultura de fe.

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La historia del cristo moreno: ¿De dónde proviene esta pleitesía?

En 1650, los esclavos angoleños en el Perú erigieron una cofradía en la zona de Pachacamilla. En una de las paredes del recinto, un esclavo de nombre Pedro Dalcón, dibujó la clásica imagen del cristo crucificado en un enorme lienzo, sin ni siquiera haber tenido estudios de arte. Sí, tal y como lo lee.

A pesar de no ser perfecta, los esclavos africanos adoraban la imagen y le atribuían milagros, hecho que era censurado por los mandatarios de la época… hasta que llegó el día de la revelación. Cinco años después de haberse creado la cofradía, un terremoto fortísimo remeció Lima y Callao; se derrumbaron edificios, templos, iglesias y hubo muchas pérdidas humanas.

Aquel local de la congregación se vino abajo, menos una pared: ¡El lugar donde estaba la pintura de cristo! Parecía como si las fuerzas de la naturaleza le hubiesen tenido consideración y no se ensañaron con ella.

Algunas autoridades de la Iglesia Católica -a partir de este acontecimiento- miraron con ojos inquisidores a los esclavos y designaron que retiren la imagen de la cofradía; sin embargo, las personas que intentaban mandar al olvido este acto milagroso, se retractaron de hacerlo por razones misteriosas: temblores inexplicables, cambios de color en el lienzo y sentimientos de culpabilidad.

Años más tarde, en 1687, hubo otro sismo de gran escala y se derrumbó todo menos el cristo moreno. Es así que, en consecuencia, Sebastián Antuñano, impulsador a la devoción de la imagen, ordenó realizar una copia en óleo para pasearla por Pachacamilla. Finalmente, en el año 1746, Lima volvió a sufrir otro terremoto y, cuando el Señor de los Milagros salió en procesión, la tierra calmó su furia.

Desde ese día, el cristo de Pachacamilla sale en procesión en octubre y los feligreses se multiplicaron con el pasar de los años. Esta fiesta de la fe es una de las que más personas congrega alrededor del mundo. ¡Ahora ya conoces más acerca de la fe y la cultura peruana!