¿Falta profesionalizar la danza en nuestro país?

Por; Bruno Cueva / Escritor y Periodista

Linaje Peruano-19-19

¿La danza requiere una mayor profesionalización para ser considerada como un arte con todas sus letras? La verdad del caso es que en el Perú hay innumerables instituciones -entre ellas nuestro Centro Cultural Linaje Peruano- que sirven como columna principal para enriquecer a los bailarines que desean llevar una vida profesional. ¿Entonces por qué no son tan valorados como se espera?


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En los últimos cinco y diez años, en el Perú se ha generado el boom de las instituciones artísticas; lugares donde te entregan certificados y traen las tendencias contemporáneas del arte de la danza. Para llamar a una persona “profesional de la danza”, esta debe estudiar por lo menos tres años y buscar una especialización en una rama específica. Y a pesar que es buena consideración por estos talentos que logran surgir y aumentar sus ingresos económicos, aún se les infravalora porque su modo de vida dista de lo que se llama un “trabajador común”.

Mientras en otros países, al considerarlo profesionales, firman contratos por cantidades importantes de dinero, aquí suelen contratarlos con todas las de la ley a cuentagotas, dándole preferencia a los tratos de “boca a boca” y aquellos traidores que se ofrecen sin remuneración para “regalar” lo que tantas horas de esfuerzo les ha costado. Esto quita credibilidad a su trabajo que, como todos, merece un respeto: al mismo instante que las perversas opiniones se propagan y mezclan a todos en el mismo saco. Este respeto debe empezar por la admiración al artista que de alguna forma u otra compite con sus similares para poder destacar y alcanzar el éxito.

Basta ya de cerrar nuestra opinión y supervalorar aquellas carreras que requieren más tiempo para ser perfeccionadas. A las finales todos componemos solo una parte del gran engranaje que conforma la sociedad. No miremos por encima del hombro al artista, a este domador de sentimientos que se sacrifica al igual que todos nosotros para exponer su alma y dar un mensaje que llame a la reflexión. La situación está cambiando y no permitamos que se estanque. De todos nosotros depende que la danza sea una verdadera PROFESIÓN.