La ventaja de que conozcan nuestras danzas en el exterior

Por: Bruno Cueva / Periodista y escritor

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Una forma sustancial de crear y contagiar identidad en los pueblos extranjeros es mediante nuestra ejecución del folclore. En él, los movimientos y desplazamientos cobran vida y parecen contar la historia de un pasado majestuoso que se perenniza en el tiempo y espacio. Cada año, los foráneos admiran nuestras expresiones dancísticas en su propia tierra o en su defecto en la nuestra, cuando hacen turismo. De este hecho se obtiene un puente que permite conectar la realidad peruana con el sentir extranjero para que nos tengan presentes en su memoria y los lazos de fraternidad sean más fuertes.

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Conocer la cultura de un pueblo te conecta inevitablemente con él. En el caso de países como Grecia, Roma, la India, y Egipto, estamos conectados por sus templos, construcciones colosales, inscripciones de tablillas de arcilla y rituales antiguos. ¿Está clara entonces la fórmula? En el caso de Perú, las danzas son importantes para explicar cada detalle de las acciones que nos llevaron a tener la identidad que hoy nos marca uno a uno. Podemos explotar mejor la ventaja de ostentar tanta riqueza en nuestro folclore de la costa, sierra y selva. ¿Cómo la explotamos?: la respuesta recae en la expansión testimonial de los coreógrafos o afines, una suerte de conquista. Para tener ese alcance y obtener beneficios, el Ministerio de Cultura deberá dedicar un porcentaje de su inversión a expandir esta idea primera por América y luego por Europa.

¿De qué sirve que nos tengan presente y la imagen peruana esté clara? Estas representaciones, si se hacen con la planificación responsable, invitan a los espectadores a compenetrarse y sentirse cómplices a través de sus aplausos y animarlos a investigar por voluntad propia las características del país de origen de la danza mostrada. Por otro lado, este caso se puede estudiar en el sentido inverso: cuando ellos vienen a nosotros. Es nuestro objetivo enseñarles todo nuestro repertorio para que se involucren y respiren como parte de nosotros. Solo logrando esa comodidad e identificación es que un turista piensa en expandirse para seguir conociendo más y más.

Perú no solo puede ser maravilloso por haber construido al enigmático Machu Picchu o por tener un clima variado al poseer tres regiones, sino por ser un territorio ancho cuyas naciones salen a la luz por sus celebraciones y manifestaciones en clave y movimiento que van contando las herencias en pasos de baile. Tan solo pensar en esa energía que generan los revoloteos de las vestimentas de la marinera norteña. el festejo, la diablada, los carnavales o la valicha, no será difícil sostener la idea de que la curiosidad por conocer y pasear por todos los rincones nacionales por parte de los foráneos se convertirá, tal vez, en una faena obligada para satisfacer sus necesidades cognitivas.