Los danzantes de tijeras, portavoces de las fuerzas mágicas de la naturaleza peruana

Por: Selva Vargas Reátegui / Jefa de Prensa de Linaje Peruano

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Entre grandes cordilleras vestidas del blanco color de la nieve, por encima de las nubes, en una ciudad también conocida por sus numerosos templos coloniales e iglesias donde los corazones se agitan con cada paso y cada mínima bocanada de aire, nació la mítica y tradicional Danza de Tijeras.

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Entre grandes cordilleras vestidas del blanco color de la nieve, por encima de las nubes, en una ciudad también conocida por sus numerosos templos coloniales e iglesias donde los corazones se agitan con cada paso y cada mínima bocanada de aire, nació la mítica y tradicional Danza de Tijeras.

Misticismo y Cultura

Su historia se remonta a la etapa prehispánica donde eran conocidos como “supaypa wawan” (hijo del diablo en quechua) quienes descendían de los “tusuq laykas”, sacerdotes, adivinos, brujos y curanderos prehispánicos.

Debido a su pasado “profano”, fueron obligados a refugiarse en las zonas más altas del altiplano, gracias a la persecución que sufrían por parte de la iglesia en la época de la colonia. Con el paso del tiempo, los también conocidos como danzaq (denominados como seres míticos diabólicos por recitar “taytachay juanikillo” que significa diablo, padre mío) fueron aceptados en la sociedad estrictamente religiosa de aquellos años, pero con la condición de ofrecer su baile como adoración a los santos y al Dios católico.

Esta danza ritual y mágico-religiosa llevada al ritmo del violín y el arpa debió su nombre actual (Danza de Tijeras) a José María Arguedas, famoso defensor de la cultura andina y notable literato, quien influenciado por el uso de las tijeras llevadas en la mano de los danzantes (llamadas “hembra” y “macho”) la inmortalizó no sólo en el hablar y conocimiento popular, sino también en su literatura indigenista, sobre con en el cuento “La agonía de Rasu Ñiti”.

Los danzantes de tijeras son la representación pura de una cultura llena de matices y magia, una cultura que ha preservado su entraña ancestral llena de dioses y espíritus que se manifiestan en esta hermosa danza a través de sus movimientos y canto. Sus tijeras cortan el viento, el miedo y los prejuicios. Están llenas de fuerza y música heredada de la propia tierra.