Maestra danza, la medicina de la mente

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Miércoles, 10 de octubre de 2018 /  13:45 h.


Esta comprobado y validado por el método científico que la danza como terapia psicológica funciona a cabalidad. Muestra de ese enunciado, como antecedente, tenemos que en 1940 la danza fue instaurada en instituciones de salud mental; más adelante, en el año 2000, España adoptó esta postura y la expandió por Europa. ¿Se animará el Estado peruano a traer esa nueva vanguardia a Sudamérica?

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La salud mental en el Perú: área carente de planificación

En pleno 2018, los datos estadísticos son alarmantes. Desde el 2016 (hasta la fecha presente) se vienen abriendo centros de salud mental comunitarios en el Perú y, haciendo una aproximación, se han atendido a más de 2 millones de personas. ¿Cómo es posible que el 70% de pacientes sean niños y jóvenes?

Aquí existe una oportunidad para la incursión de la expresión en movimiento, sumida a la cotidianidad. Elena Dueso, médico y pionera de la Danza en Movimiento Terapia, dice que la ejecución de la misma genera una remodelación sustancial en el individuo. «Esta alternativa de solución puede producir cambios en la psique y el crecimiento personal (…) sirve para cualquier trastorno a nivel mental», suscribe la profesora.

Expresar la interioridad a través de este arte ancestral, conlleva liberarse del peso ejercido por el estrés, la depresión, pérdida de la percepción, irritabilidad, entre otros males crónicos. Según Daniela Velásquez, investigadora de la DMT,  con la danza, la mente y el cuerpo están enraizados. En consecuencia, ambos coexisten inseparables del otro.

¿Necesitamos más danza en los colegios?

Un 30 % de niños (entre 7 y 8 años) tiene depresión por problemas de violencia en el colegio, o más conocido por su anglicismo ‘bullying’. Por su parte, Carlos Vera, médico psiquiatra de Essalud, recomienda que esta depresión infantil puede ocasionar un daño severo en otras etapas, como en la sociabilización en la adolescencia o el autoestima en la adultez.

La danza en los colegios prevendría problemas profundos del pensamiento, el niño se valdría por sí mismo y haría caso omiso a los comentarios negativos, destructivos, señaladores; esta contribución al bienestar sería invaluable si la aplicamos desde hoy y ayudaría enormemente a bajarle la marea a una estadística que nos toma por el cuello.

 

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