Marco Martos: “Arguedas, cuando escribe, es un danzante”

Escribe: Selva Vargas.

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En el marco de los 48 años de la partida de José María Arguedas, Linaje Peruano conversó con el reconocido escritor y  poeta, Marco Martos y José Abel Carbajal, sobrino del autor de Todas las sangres.


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Es de amplio conocimiento el trabajo, tanto literario como antropológico, de Arguedas dedicado a la danza de tijeras. Su historia, su  significado ritual y religioso que ha ido fusionándose a través del tiempo. Él mismo la bautizó como “danza de las tijeras”, por esas láminas de metal que hacen chocar los danzaq al ritmo del violín andino y el arpa.

Por ello, en el marco de los 48 años de su partida; Linaje Peruano conversó con el escritor y poeta peruano, Marco Martos y José Abel Carbajal, sobrino del autor de Todas las sangres; a propósito de la presentación de su libro Arguedas. Recuerdo vivo, texto que condensa la memoria familiar tanto de José Abel Carbajal, como la de su madre, Nelly Arguedas; entorno al maestro José María Arguedas.

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Escritor y poeta Marco Martos. Foto: Selva Vargas.

Marco Martos: Poeta, escritor y periodista peruano. Fue presidente de la Academia Peruana de la Lengua y es considerado uno de los principales representantes de la Generación del 60 en la poesía peruana.

- Usted es un reconocido escritor y poeta peruano, ¿cómo conoció a Arguedas?

Lo conocí en la Universidad San Marcos, estaba por los pasillos y alguna vez conversé breves palabras con él; pero recuerdo el año 66 cuando, en un congreso de escritores jóvenes, él contó por primera vez el sueño del pongo. Lo contó y lloró cuando lo hacía. Ese es mi primer recuerdo.

-¿Qué nos podría mencionar acerca de la excelente obra de Arguedas referida al danzante de tijeras?

Bueno, Arguedas es una persona global de la cultura, y en este caso, es no solamente la oralidad en la escritura, que son las cosas más importantes por la que él transitó, sino la importancia de la danza, y en este caso la danza ligada a tradiciones muy antiguas del territorio del Perú que se van modificando. Por ejemplo, la presencia de zapatillas, que antes, obviamente, no había; pero, sin embargo, es la voz popular milenaria. Uno siente eso.

-¿Qué le confiere ese afecto especial que el daba al personaje del “danzaq”?

Se puede decir que Arguedas, cuando escribe, es un danzante. Hace danzar las palabras y él mismo es el que danza.

 

 

 

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José Abel Carbajal, sobrino de José María Arguedas. Foto: Selva Vargas.

José Abel Carbajal: Autor del libro Arguedas. Recuerdo vivo y sobrino de José María Arguedas.

 

¿Recuerda algo acerca de la importancia y afición de Arguedas para con la danza de tijeras?

Claro. Él le puso el nombre como hoy la conocemos. Se emocionaba mucho. Le encantaba cuando los danzantes realizaban el baile.

En más de una oportunidad hemos gozado del espectáculo que realizan los danzantes de tijeras. Le resultaba fabuloso todo lo relacionado con el folklore de nuestro país.

Y usted, como familiar de Arguedas, ¿se contagió también de esa afición? Si mal no recuerdo, el maestro Arguedas pidió que durante su entierro dos danzantes de tijera, los hermanos Gerardo y Zacarías Chiara, tintineen sus tijeras y dancen, al ritmo del violín de don Máximo Damián, y el arpa de Luciano Chiara.

Así es. Él deja en una carta todo lo que quería que sucediera durante su velorio y su sepelio. Uno de los requerimientos fue ese: pedir el espectáculo de la danza de tijeras.

Muchas gracias

Gracias a ti.

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