¿Obsesionado con la perfección en tu arte? Te ayudamos a descubrirlo

Por: Bruno Cueva/Jefe de Prensa de Linaje Peruano

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¿Dónde descansa la diferencia entre lo correcto, lo óptimo y lo perfecto? Sin lugar a dudas hay una respuesta por cada subjetividad que puede esconderse en todos nosotros; por lo tanto, se puede evaluar según la experiencia de vida propia. Lo perfecto o el perfeccionismo es un mal que no ha sido tratado mucho en psicología, pero trataremos de identificarlo en estas líneas para saber si estamos cayendo en este pozo o si estamos libre de ello. Nos enfocaremos en el perfeccionismo del arte de bailar.

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Ser una persona responsable, dedicada al trabajo, preocupada por sus resultados y deseos de superación no te hace necesariamente un perfeccionista. Existen dos clases de perfeccionistas: uno positivo y otro negativo. A continuación desglosaremos cada uno para que tú mismo te catalogues en una de las dos vertientes.

Perfeccionista positivo.- Se propone metas a corto plazo, razonables y alcanzables, creando una balanza mental entre sus posibilidades y amenazas, siendo lo más objetivo posible. No necesitan ser los mejores siempre, al contrario: aprenden mucho de sus errores, ven sus videos y le ponen mucho énfasis en seguir practicando los pasos errados. El esfuerzo por buscar la perfección no genera un estrés o agotamiento. Si bien la pasión existe, no se confunde con fanatismo desmesurado.

Perfeccionista negativo o extremo.- Quieren mejorar sus ejecuciones en la pista de baile a toda costa y sin importar si ostentan las herramientas adecuadas. Quiere controlarlo todo y si le sale algo mal baja su autoestima y siente una necesidad incontrolable de restaurar ese supuesto ego perdido. No duerme a sus horas y piensa todo el día en lo que lo apasiona. En los concursos, cree que ganar es el fin máximo y si no lo consigue a la primera, probablemente no lo consiga nunca. Lo peor es que se aleja de los demás cuando lo aconsejan; se aparta y piensa que aceptar ayuda es aceptar también sus defectos.

¿Cómo superarlo?

Una buena manera de empezar es tratar de corregir muchos pensamientos como: No debo cometer errores, voy a ser el mejor, esto no me puede pasar a mí.

Aceptemos que somos perfeccionistas y no tratemos de controlar todos nuestros errores de un solo golpe porque es realmente agotador en todos los aspectos.

Debes dejar de pensar que ser perfecto es vivir mejor. Date un tiempo luego de la derrota. Respira y sigue adelante sin obsesionarte. Recuerda que ser el mejor requiere de mucho esfuerzo NO DE OBSESIÓN.