¿Por qué debe ser prioridad que los extranjeros conozcan nuestras costumbres?

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Sábado, 30 de junio de 2018 / 12:00 hr.


Una forma sustancial de crear y contagiar identidad en los pueblos extranjeros es mediante nuestra ejecución del folclore. En él, los movimientos y desplazamientos cobran vida y parecen contar la historia de un pasado majestuoso que se perenniza en el tiempo y espacio. Cada año, los foráneos admiran nuestras expresiones dancísticas en su propia tierra o en su defecto en la nuestra, cuando hacen turismo. De este hecho, se obtiene un puente que permite conectar la realidad peruana con el sentir extranjero: así nos tendrán presentes en su memoria y los lazos de fraternidad se volverán más fuertes.


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Conocer la cultura de un pueblo te conecta inevitablemente con él. En el caso de países como Grecia, Roma, la India, y Egipto, estamos conectados por sus templos, construcciones colosales, inscripciones de tablillas de arcilla y rituales antiguos. ¿Está clara entonces la fórmula? En el caso de Perú, las danzas son importantes para explicar cada detalle de las acciones que nos llevaron a tener la identidad que hoy nos marca uno a uno. Podemos explotar mejor la ventaja de ostentar tanta riqueza en nuestro folclore de la costa, sierra y selva. ¿Cómo la explotamos?: la respuesta recae en la expansión testimonial de los coreógrafos, gestores culturales o afines, una suerte de conquista. Para tener ese alcance y obtener beneficios, el Ministerio de Cultura deberá seguir dedicando un porcentaje de su inversión para expandir esta propuesta, primero por Latinoamérica y luego por Europa y Asia.

¿De qué sirve que nos tengan presente y la imagen peruana esté clara? Estas representaciones, si se hacen con planificación responsable, invitan a los espectadores a compenetrarse a través de sus aplausos y animarlos a investigar por voluntad propia las características del país de origen de la danza expuesta. Es nuestro objetivo enseñarles todo nuestro repertorio para que se involucren y respiren como si fuesen uno de nosotros. Solo logrando esa comodidad e identificación es que un turista piensa en expandirse para seguir conociendo más y más, abriendo y cerrando puertas, escudriñando y maravillándose de la cultura ajena.

Perú no solo puede ser maravilloso por haber construido al enigmático Machu Picchu o por tener un clima variado al poseer tres regiones, sino por ser un territorio ancho, cuyas naciones salen a la luz por sus celebraciones y manifestaciones en clave y movimiento que van contando las herencias en pasos de baile. Tan solo pensar en esa energía que generan los vaivenes de las vestimentas de la marinera norteña. el festejo, la diablada, los carnavales o la valicha, no será difícil sostener la idea de que ese “querer saber más” por conocer y pasear por todos los rincones nacionales por parte de los foráneos se convertirá, tal vez, en una faena obligada para satisfacer sus necesidades cognitivas y emocionales.