Así cambia la actitud de nuestros hijos con los cursos artístico-culturales

REDACCIÓN LINAJE PERUANO

Sábado, 12 de enero de 2019 /  13:00 h



Este verano, las actividades extracurriculares nuevamente ven la luz y llenan de opciones muy divertidas a los más pequeños de la casa; sin embargo, ¿por qué debo matricular a mi hijo(a) en un curso justo después de clases? Te demostraremos que no existe ninguna contradicción.


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Las razones son variadas:

Beneficios de la propia actividad. Dependiendo de la naturaleza de la actividad extraescolar , tiene una serie de beneficios tanto para la mente como para el cuerpo. Después de clase, realizar ejercicio beneficia al rendimiento del niño. Si la actividad es más tranquila, de naturaleza artística o formativa, será beneficiosa para desarrollar las habilidades blandas que son requeridas en el ambiente laboral. Recordemos que un buen trabajador se forma desde los primeros años de aprendizaje.

Liberación de energías contenidas. Qué mejor después de un día lleno de clases que tener un espacio con sus compañeros donde derrochen toda esa sagacidad juvenil/infantil. Llegarán cansados a casa y se acostumbrarán a los buenos hábitos.

Lucha contra el ocio improductivo. En el día a día y tal y como están diseñadas las ciudades, la infancia y adolescencia de las grandes poblaciones no juega en la calle, el ocio como ahora se concibe es delante del televisor, el Play Station, el Nintendo o demás videojuegos. El equilibro del uso de la tecnología estará mejor fiscalizado. Siempre tenemos que inculcarles que las comunicaciones son mejores cara a cara; la empatía es la vía de acceso principal.

Fomenta el trabajo en equipo. La colaboración es otro valor social que los niños necesitan aprender desde temprana edad para que consigan ser adultos que sepan como relacionarse con otros en un objetivo comunitario. Aquí sale a relucir el liderazgo, otra característica importante que se necesita tener para defender las ideas y opiniones propias, sin coacciones de los demás.